Recuperar la autonomía después de una lesión cerebral: La terapia ocupacional y la intervención en el domicilio.

12/03/2020

En España viven unas 420.000 personas con Daño Cerebral Adquirido, de acuerdo con un informe realizado por la Federación Española del Daño Cerebral (FEDACE) en 20151.  El 65% tienen más de 65 años y debido a las secuelas físicas, cognitivas y conductuales, el 89% presenta alguna discapacidad para realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), lo que supone un impacto importante a nivel personal, familiar y social.


Después del alta hospitalaria, la mayoría de las personas con Daño Cerebral Adquirido tienen que continuar su tratamiento en otros centros, y una de las mayores dificultades con las que se encuentran es transferir las habilidades aprendidas en el centro hospitalario a su entorno habitual. Así pues, a pesar de haber tenido un entrenamiento previo, será en el domicilio donde la persona deberá hacer frente a las actividades de su día a día y tareas cotidianas y los problemas generados por la incapacidad de llevarlas a cabo.

Después del alta hospitalaria  una de las mayores dificultades con las que se encuentra la persona con daño cerebral adquirido es transferir las habilidades aprendidas en el centro hospitalario a su entorno habitual


Aquí es donde entra en juego la figura del Terapeuta Ocupacional, que además de haber sido clave durante las primeras fases del proceso rehabilitador, a partir de este instante se convierte en una figura de gran ayuda, ya que acompañará a la persona y a su entorno próximo a conseguir una mayor autonomía durante el desarrollo de las actividades de la vida diaria, en coordinación con el resto del equipo de profesionales.

La intervención de Terapia Ocupacional frente a un daño cerebral, en la medida de lo posible, se debería llevar a cabo en el entorno habitual de la persona, de tal manera que pueda analizar directamente la ejecución de las actividades de la vida diaria, valorar en qué medida las secuelas interfieren en la realización de estas y diseñar un plan de intervención ajustado a las capacidades y necesidades de la persona.

Dicha intervención se basará en 5 ejes:

1) Rehabilitar el déficit físico o psíquico que están interfiriendo con la ejecución de las tareas.

2)
Compensar las habilidades perdidas, si es necesario, a través de productos de apoyo, o dotar al sujeto de diferentes técnicas o estrategias para poder desarrollar las diferentes actividades.

3) Adaptar
el entorno con el objetivo de restablecer o permitir la vida independiente, y darle la privacidad, confianza y dignidad a la persona y a su familia. No es por tanto una tarea de realizar obras, dotar de equipamientos o modificar una vivienda, sino de proveer una solución individualizada.

4) Asesorar y orientar
a los cuidadores principales dotándoles de diferentes herramientas que les permitan proporcionarle un apoyo seguro a su familiar.

5) Favorecer
la integración comunitaria, ya que después de una lesión, es importante que la persona, en la medida de lo posible continúe o elabore un nuevo proyecto de vida ocupacional y no solo quedarnos en el proceso rehabilitador.

La intervención de Terapia Ocupacional frente a un daño cerebral, en la medida de lo posible, se debería llevar a cabo en el entorno habitual de la persona


En resumen, la Terapia Ocupacional a domicilio tendrá como ventaja para el usuario y su familia promover buenos resultados en la rehabilitación, ya que se desarrolla en su entorno real y ecológico, y por tanto, facilita a la persona del adquisición de una mayor independencia funcional y reinserción en la vida comunitaria.

Leidiana Campusano Arias
Terapeuta Ocupacional de NeuroLleida
Núm. Col. 551


 [1] Fedafe Quezada García M.; Bascones Serrano L.M. ( 2015): "Las personas con daño cerebral adquirido en España" . Fedace.